Si se me enredó la lengua,
si las palabras se atropellaron una y otra vez,
si las manos enfatizaron efusivamente cada descripción,
si los cachetes se rebalsaron de sangre,
si los dientes no hacieron más que morder a los pobre labios,
si los ojos se encandilaron a si mismos con su brillo y si me reía sin mirar…
seguramente estaba hablando de ti.

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