28 abril 2011

Es raro sentir que hay un ser que duerme dentro de ti. En realidad se parece más a un coma, a una inconsciencia inducida por el tiempo y por la baja de dolor, por la emergencia de la tranquilidad. A veces se me aparece en los sueños, me dice las cosas que un día de cercanía y de piel me dijo, me mira con los ojos que me miró ese día de añoranza total; con su brillo me encandila pero yo no dejo de mirar. No pronuncia palabra, no hay mucho que decir, no hay nada que decir.
Nos conocemos de antes, de una vida paralela, de voces y monedas distintas.
Me acuesto a su lado, su pecho me mece al ritmo de su lenta respiración, me acomodo y mi nariz toca su cuello, un sutil movimiento, como una descarga eléctrica se desprende y sé que me siente. Y pienso: seguro ahora me diría que mi nariz está muy fría, que le da cosa, pero yo lo sigo tocando sólo para molestarlo, sólo para provocar una escena graciosa, para que me rete y me diga que ya no me va a acariciar más hasta que entibie mi nariz.
Yo ahora entibiaría mi nariz por él. Por conseguir un beso delicado, una mirada llena de sorpresas, porque entrelazara mis dedos con los suyos.
Me siento y lo miro. No hace más que respirar. Se ve tan lindo. Tan lindo como yo lo quiero recordar.

Le digo que lo quiero, pero que no lo voy a despertar.

Le digo que lo quiero, que quiero ser lo primero que sienta, pero que no lo voy a despertar.

Le digo que nuestra historia va a seguir escribiéndose, que lo quiero y que no lo voy a despertar.

Le digo que quiero que me regale una canción, pero no lo voy a despertar.

Le digo que me voy a dormir, que fue un placer venir a verlo y que me diera tanto, que otro día volveré, pero que no prometo nada, sólo embellecerlo más.

Que volveré cuando se haya despertado, cuando tenga mi canción y la nitidez sea tan clara como su piel.
Lo abrazaré, pondré mi helada nariz en su cuello y le diré: abre los ojos, estamos juntos
.

No hay comentarios:

warning!

PROHIBO COMPRENDER.