26 octubre 2011

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Mi única certeza sobre el futuro es...


que alguno de nosotros va a llegar tarde.



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24 julio 2011




Esa sensación en el pecho...
como si estuviera hinchado

Esa sonrisa permanente...
que no deja de crecer

eso tiene un nombre,


se llama:




F E L I C I D A D




(hoy 24 de julio de 2011 puedo decirlo; puedo decir que me siento feliz)

14 junio 2011

Lo sé

_Y.: puede esta certeza estar tan infundada?...
_E.: busca.
_Y.: ...cómo saberlo?
_E.: lo sabes!
_Y.: me iré a buscarlo.
_E.: luego me comentas como te fue.
_Y.: seguro.
_E.: Adiós.
_Y.: Adiós.


s e g u r o

09 junio 2011

Catalina Bahía

Catalina tenía la rutina del eterno crepúsculo en la piel. Su comarca de sexo en una esquina, sus hectáreas de pecho en un vaivén.
Catalina sabía el argumento de la sábana rota por amor, me soplaba la letra con su aliento y nos iba surgiendo esta canción.
Labio sobre labio, sobre labio, y la península mía. Beso contra beso, contra beso y tu bahía.
Cuando se hacen las dos de la mañana, cuando se hacen las cuatro del amor. Sus pupilas se hamacan porcelana en ojeras de rímel y carbón. Catalina de fuego y nicotina, esperando volver a comenzar. Bocanada profunda que ilumina la mirada marrón de par en par.
Labio sobre labio, sobre labio, y la península mía. Beso contra beso, contra beso, y tu bahía.
La mirada en el techo de los días, la ceniza en el suelo del pudor y su nombre arrugado en una silla, su apellido tendido del balcón.
Encendé la fogata que combina mi melena, la tuya y la del sol. Un retrato de fuego, Catalina, con rutina de lento caracol.
Labio sobre labio, sobre labio y la península mía,


en tu bahía…






(musicalizado por Pedro Aznar y es perfecto)



05 junio 2011

Sueño mágico

Hay experiencias que se presentan a otra clase de sentidos, unos más agudos, mucho más profundos. Los ojos de la mente son tan poderosos que incluso pude comparar con quien fuiste antes, observar cada detalle nuevo y admirar los que no dejaban de encantarme. El reloj mostró la hora, y recordó que era hoy cuando debíamos encontrarnos, un día común y corriente, un día estéticamente deficiente e inseguro; es más, durante uno de los actos, me lo preguntó pero la respuesta ni se asomó, todas las respuestas se esfumaron y eso lo hizo bonito.
El ambiente evocaba los mejores recuerdos infantiles, las mascotas reproducían ese amor nostálgico tan presente hoy; la cocina vieja, la oscura, la helada; la tele antigua, la única, la de las onces más ricas, y, por supuesto, la mujer y el hombre que escribieron la historia. De pronto, de la nada –o del todo-, me encuentro allí conversando con una sombra que me ayudaba a apaciguar los deseos de mirarlo… dejé al orgullo seguir su curso. La excusa era llegar al otro extremo, pero la imagen me interrumpió y no fui capaz de sostenerla, como una niña retrocedí y me ruborice. Corrí-
Deambulamos creyendo no ser vistos, esperando la oportunidad correcta. Tácitamente acordamos la sala como punto de encuentro, sin olvidar la parafernalia (era necesario para que todo tuviera -aunque fuera- un poco de sentido).
Una sonrisa me delató y respondiste tomándolo como un sí, me miraste y reconociste inmediatamente los ojos sin obstáculos, lo vi en los tuyos. Muy –en serio muy- sorprendida pregunté qué hacías por esos lados llenos de mi vida, pero a los que tú de ningún modo pertenecías. Un gesto de gracia y una amistad, eso fue. Cumplías con uno de tus hobbies, que me era desconocido y que no alcance a comprender, pero no importaba, ya habría tiempo.
Éramos tan contemporáneos, ninguna pausa, ninguna incomodidad, solo complicidad. No hubo necesidad de retornarnos, parecía un largo sueño del que habíamos despertado para continuar. Lo asumo, no recuerdo con precisión el momento previo a la caricia en mis piernas, pero comprobé una vez más, con suma certeza, que contigo los tabúes y pudores no se cuestionan… no existen más.
La escena estuvo tan cargada de sutilezas, de referencias a un momento común y concreto, de recuerdos llenos de emociones (o sentimientos). Los actos oníricos están repletos de razón y de complejidad, de deseos, frustraciones y ambigüedades, y aunque desenredar un sueño es un tanto frustrante, es mucho más gratificante que resignarse a la explicación y la desesperanza de la vida a ojos abiertos.



En la vida somos los culpables… en los sueños somos los compositores-











03 junio 2011

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No abras la puerta… no des las gracias… no digas “a ti, a ti”… no mires con esa cara… no me beses así… no me abraces fuertemente… no hables de recuerdos… no te alejes… no digas que me cuide… no te despidas… no me dejes…
ir.

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31 mayo 2011

Capítulo 7




Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.


Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



Julio Cortazar.

warning!

PROHIBO COMPRENDER.