_E.: busca.
_Y.: ...cómo saberlo?
_E.: lo sabes!
_Y.: me iré a buscarlo.
_E.: luego me comentas como te fue.
_Y.: seguro.
_E.: Adiós.
_Y.: Adiós.
s e g u r o
Catalina tenía la rutina del eterno crepúsculo en la piel. Su comarca de sexo en una esquina, sus hectáreas de pecho en un vaivén.
-
No abras la puerta… no des las gracias… no digas “a ti, a ti”… no mires con esa cara… no me beses así… no me abraces fuertemente… no hables de recuerdos… no te alejes… no digas que me cuide… no te despidas… no me dejes…
ir.
-