
Qué podría llegar a significar un abrazo?
Qué es lo que realmente esconde uno bien apretado?
Qué lo es lo que me quiso decir?
No podía mirar, no me quería ir, no quería terminar.
Cómo pudo un abrazo cambiar tanto las perspectivas, cómo fue capaz de cambiar algo tan profundo en mí, y que, pensaba, era intocable, casi tanto como incuestionable, pero algo que me gusta muchas veces y que me defiende de ataques externos (pero queda desnudo frente a mi consciencia).
El abrazo fue mucho más que rodearme con sus brazos, fue más que un apretón de huesos; fue como una transferencia osmótica de mensajes que yo no pude entender, y que ahora que lo pienso, no querían darse a entender.
A pesar de la incomodidad de tener los pies en alto, de mi tristeza y de que una parte de mi sabía que eso no estaba bien, yo no quería que me soltara, quería que mis pulsaciones le convencieran que era un error y que este sufrimiento mutuo se podía evitar, pero estaba dolida, sorprendida y confundida, cómo una intensidad así se podía desteñir con una justificación que más sabía a excusa de libertad que a destiempo...
Y aunque lo intenté, me descuide y creí, esa llave de la felicidad se fue escaleras abajo-
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